Semblanza de Miguel de Unamuno y Jugo

Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 29 de septiembre de 1864, Salamanca, 31 de diciembre de 1936) fue un escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98. En su obra cultivó gran variedad de géneros literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Fue, asimismo,diputado del Congreso de los Diputados de 1931 a 1933 por la circunscripción de Salamanca. Fue nombrado rector de la Universidad de Salamanca tres veces; la primera vez en 1900 y la última, de 1931 hasta su destitución, el 22 de octubre de 1936, por orden de Franco.

Sobre la Voluntad en la Naturaleza – Arthur Schopenhauer

A saber que Schopenhauer se refiere a la posibilidad (aunque parece más la necesidad) de la vida en cuanto que exista materia en otros planetas, materia que es también voluntad. Ahora, no cerremos el intelecto a la sola idea de la vida, sino que entendamos que por esta voluntad que rompe con la inercia de los planetas, podemos entender las erupciones, las colisiones y todos aquellos fenómenos que tanto abundan en la naturaleza, siendo así que la voluntad se manifiesta también en otros lugares del universo de muchas formas diferentes. El pensamiento del desarrollo animal de Arthur Schopenhauer ciertamente se adelanto a Darwin.

Anotaba Schopenhauer que la esclavitud del negro se debía a su menor capacidad intelectual y que por estas mismas razones se extinguió el pájaro dodo o “dudus ineptus” como él prefiere llamarle. Estos ejemplos entre páginas que parecen tan vergonzosos no son más que el reflejo de lo que se pensaba en una época muy anterior a la nuestra. ¿Quién sabe? Tal vez, en el futuro nuestros hijos también se burlen de nuestras ideas.

Martin Heidegger – Sobre el pensar I

el aprender no se puede lograr a fuerza de regaños. Y sin embargo, en ocasiones uno tiene que alzar la voz mientras está enseñando. Hasta tiene que gritar y gritar, aun donde se trata de hacer aprender un asunto tan silencioso como es el pensar. Nietzsche que era uno de los hombres más silencioso y retraídos, sabía de esta necesidad. Sufrió el tormento de tener que gritar. En una década en que la opinión pública no sabía todavía nada de guerras mundiales, en que la fe en el “progreso” casi se estaba haciendo la religión de los pueblos y estado civilizados, Nietzsche lanzó el grito: “El desierto está creciendo…”