Homero

Homero y el discurso

Y, suave en el habla,  Néstor* se levantó, el elocuente orador de los Pilios,  de cuya boca fluían palabras más dulces que mieles.

Pues dos generaciones de hombres de voces precisas vio morir, que nacieron y en Pilos divina criáronse junto a él, y reinaba él ahora sobre la tercera. Y tomó la palabra y les dijo benévolamente…

El discurso es esa evocación al espíritu que por medio del lenguaje realizan los oradores, ese hilo fino con el que atan al corazón las palabras de un hombre honesto. El discurso es también el poema sin esqueleto y la narrativa ocasional del momento, en el momento y para el momento.

No hay mejor comienzo que el principio, siéndome imposible afirmar con certeza que fuera Homero el primer gran orador, no podemos olvidar la Ilíada aun siendo vulgar rebuscar entre los hechos literarios y no en los reales, si es que hay mayor diferencia, iniciamos con el primer discurso, sino el más viejo, el más popular de los viejos conocidos.

Discutir a Homero, discutir el Homero, su pluralidad o singularidad, su estilo o sus estilos, es una cuestión que sobrepasa ampliamente los límites de esta diminuta primera muestra del discurso, por las dudas y sus oscuras respuestas que se nos escapan nos olvidamos del autor para centrarnos en su obra, como naturalmente hace todo lector.

Damos vuelta al asunto, nos preguntamos ¿por qué un hombre dice un discurso? ¿Para quién? ¿Cómo? ¿Cuando? ¿Donde? ¿Tiene algún sentido dar un discurso? Estamos llenos de dudas, pero buscaremos la respuesta de la mano de los mayores oradores clásicos cuando nos sea posible y en los mejores discursos que la modernidad tiene para ofrecer.

Discurso: Homero – La Ilíada – Discursos de Néstor y Ulises (Año 1000 A.C.)

 Traducción de Clásicos Jackson (Traducción en verso de García Malo. Prosificación de Arcadio Roda.)

Néstor

“¡Que dolor tan cruel vais a causar a Grecia, y que jubilo tan grande van a sentir nuestros enemigos cuando sepan que la discordia siembra enemistades entre vosotros, que sois los hombres que más fama gozan en el ejército por su valor y prudencia!

Escuchadme; mis años me dan derecho a vuestra atención. Más grandes que vosotros fueron Driante, Ceneo, el fuerte Exadio, Teseo y Polifemo, cuyas inmortales proezas no ha igualado nadie, y, sin embargo siendo compañero y émulo de ellos, escuchaban mis consejos, y muchas veces los seguían. No neguéis vosotros a mi vejez lo que aquellos héroes concedieron a mi temprana juventud. Tú, Agamenón, no abuses del poder que tienes como soberano, para apoderarte de una cautiva que ha sido concedida a otro por los hijos de la Grecia en recompensa de su valor. Y tu Aquiles, no insistas en irritar la cólera del rey con atrevidas provocaciones, ni olvides que el Padre de los dioses colocó el cetro en sus manos para que nadie le igualase en majestad y grandeza. Si le aventajas en valor y es más grande la excelsitud de tu origen, él ejerce una autoridad superior, porque gobierna un ejército numeroso, y porque rige un pueblo más importante. A ti, Agamenón, te ruego que depongas ya todo resentimiento, y a ti Aquiles, que calmes el furor que te domina, y correspondas en esta guerra a las esperanzas que la Grecia tiene fundadas en tu esfuerzo.”

De cierta manera un corto discurso, tal vez porque no se adecua a los estándares actuales, discursos de media  hora y hora completa, en su mayoría malos, así las cosas llamémosle un protodiscurso. Este discurso tiene múltiples traducciones y la verdad en todas ellas es que todas son falsas para la original y verdaderas para sí, habría que leer algo como:

ἦ κεν γηθήσαι Πρίαμος Πριάμοιό τε παῖδες 255

ἄλλοι τε Τρῶες μέγα κεν κεχαροίατο θυμῷ

εἰ σφῶϊν τάδε πάντα πυθοίατο μαρναμένοιϊν,

οἳ περὶ μὲν βουλὴν ∆αναῶν, περὶ δ’ ἐστὲ μάχεσθαι.

ἀλλὰ πίθεσθ’: ἄμφω δὲ νεωτέρω ἐστὸν ἐμεῖο:

ἤδη γάρ ποτ’ ἐγὼ καὶ ἀρείοσιν ἠέ περ ὑμῖν 260

ἀνδράσιν ὡμίλησα, καὶ οὔ ποτέ μ’ οἵ γ’ ἀθέριζον.

οὐ γάρ πω τοίους ἴδον ἀνέρας οὐδὲ ἴδωμαι,

οἷον Πειρίθοόν τε ∆ρύαντά τε ποιμένα λαῶν

Καινέα τ’ Ἐξάδιόν τε καὶ ἀντίθεον Πολύφημον

Pero para otro día queda el asunto del espíritu del texto y su cambio de cuerpo en la traducción. He consultado tres libros diferentes para complementar un solo fragmento del discurso, complemento lo anteriormente expuesto con una versión que me pareció una de las mejores (más no la más completa).

— ¡Dioses, qué gran dolor para el pueblo de Acaya seacerca!  ¡Qué alegría será la de Príamo y la de sus hijos,  255 y qué gran regocijo el de todos los otros troyanos  si oyen con qué palabras estáis disputando vosotros,  los dos dánaos mejores de todo el consejo y la guerra!

Atended mis palabras pues yo soy más viejo que ambos.  Yo traté en otro tiempo a otros hombres aún más valerosos 260 que vosotros, y no rechazaron jamás mi consejo.  Pero yo todavía no he visto ni habré de ver nunca  hombres como Piritoo**  y Driante, pastor de los pueblos,  O Ceneo o Exadio y también Polifemo divino,  o el Egida Teseo que en todo era igual a los dioses. *** 265 Fueron los más valientes de todos los hombres del mundo;  eran fuertes y con los más fuertes lucharon: centauros  montaraces, a quienes horrible exterminio les dieron. Para unirme yo a ellos entonces llegué desde Pilos, de esa tierra lejana, pues ellos me habían llamado. Yo también combatí por mi cuenta. Contra hombres como ellos no hay mortal en la tierra capaz de entablar un combate; mas venían a oír mi consejo y mi voz escuchaban. Escuchadla vosotros también, que ella os da el buen camino. Por valiente que seas, la joven no debes quitarle, 275 déjala; en recompensa la dieron a él los aqueos; ni tú quieras, Pelida, altercar con un rey frente afrente, pues jamás honra como la suya logró un soberano de los que empuñan cetro, y a quien Zeus ha dado la gloria. Y si tú eres más bravo porque fue una diosa tu madre, él es más poderoso pues manda a gran número de hombres. Y tú, Atrida, apacigua tu cólera; yo te suplico deponer tu furor contra Aquiles, que en él los aqueos en la lucha terrible poseen una firme muralla.

A todo esto cabe preguntar si hay duda de la finalidad del discurso, y es que como siempre ha sido, el discurso dado por un hombre sabio, por uno al que todos respetan por su calidad es el que hace valer las palabras en su boca y convoca a la paz entre los guerreros.

¿Existe un discurso a la paz antes que el escrito por Homero? ¿Fue el Ficticio Néstor un adelantado o bien hubo mucho antes de que se empezase a escribir la historia caudillos valerosos y dignos de ser oídos que alzaron sus voces para ahogar el clamor de los tambores de guerra?

Dudas, nos envuelven, aun así queda claro desde un principio que la finalidad del discurso es la de convencer. Se convence a los guerreros en el campo, a los políticos en la ágora, al amante o al amigo, pero nada más importante en el discurso que convencerse uno mismo, que quien lo dice se crea lo que dice, por más descabellado que sea.

Discurso de Ulises – Odiseo

Ciertamente, Aquiles, que hemos encontrado en tu tienda tanta abundancia y esplendidez, como podría ofrecernos en la suya Agamenón. Pero los placeres del convite están ahora amargados por los peligros que nos amenazan, en los cuales pereceremos de seguro si no vuelas a socorrer el campo griego. La audacia de los enemigos ha llegado hasta el punto de convertirse de sitiados en sitiadores. Nos rodean por todas partes; acampan cerca de nuestras mismas trincheras, como lo acreditan esos fuegos que brillan en la oscuridad de la noche, y con sus gritos de guerra se jactan  de que entregaran nuestras naves al incendio y nuestras tropas al exterminio. Hector ensoberbecido con el triunfo que se promete, desprecia nuestro poder, y no teme la voluntad de los inmortales, a los cuales solamente pide que alumbren pronto las divinas luces de la aurora para asaltar nuestras naves y despojarlas, con su hacha, de las santas imágenes de nuestros dioses. ¡Oh! ¡Ellos no permitirán que mis temores se vean cumplidos! Levántate, pues, y corre a salvar el ejército griego, envuelto por el torbellino de los troyanos. Hoy es todavía posible, y mañana será el desastre irremediable. Recuerda los consejos de prudencia y mansedumbre que te dio tu ilustre padre, cuando abrazándote pidiendo para ti la protección del cielo, te envió a formar parte de las fuerzas de la Grecia. ¿Has olvidado aquellos consejos? Aún es tiempo de que los sigas, y de que aceptes los dones que en desagravio te ofrece Agamenón…

-Enumera luego las promesas del rey; y concluye de este modo:

Pero si desprecias estos esplendidos ofrecimientos y continúas irritado contra el príncipe, ten a lo menos piedad de tus compatriotas oprimidos por el peligro, y sueña en la gloria que salvándoles alcanzaría tu nombre. En esta ocasión podrías también castigar con la muerte la insolencia de Hector, que dice no haber sido conducidas nuestras naves a estas playas por ningún guerrero capaz de resistir su esfuerzo impetuoso.”

En otra versión

— ¡Salve, Aquiles! Cumplido nos fue a cada uno el banquete, tanto el de Agamenón el Atrida, servido en su tienda, como el tuyo ahora aquí. Hemos dispuesto de buenos manjares pero no nos halaga el placer del festín delicioso pues, ¡oh alumno de Zeus!, una grande desgracia tememos: ignoramos si se salvarán nuestras naves bancadas o serán destruidas, si no te revistes de audacia.

Cerca de nuestras naves y el muro esta noche acamparon los troyanos soberbios y sus aliados ilustres, encendieron hogueras y dicen que no aguantaremos y que entonces lanzarse podrán a los negros navíos. Zeus Cronión con sus rayos les da favorables presagios y Héctor que enardecido se siente de su gran bravura en Zeus fía y no tiene respeto de dioses ni de hombres, de tal modo ahora está poseído de rabia furiosa. Y desea que pronto aparezca la Aurora divina para, al punto, arrancarle las popas a nuestros navíos e incendiarlas con fuego voraz y matar cerca de ellas a los hombres aqueos a los que habrá el humo aturdido.

Temo en mi alma que sus amenazas les cumplan los dioses  y que ya haya el destino dispuesto que todos muramos en Ilión, lejos de Argos la tierra criadora de potros, Aunque tarde, levántate ya, si es que acaso deseas  salvar a los aqueos a quienes los teucros acosan. A ti mismo te habrá de pesar si no lo haces, ni puede  repararse este daño una vez haya sido causado; piensa en cómo librar a los dánaos de un día funesto.

Estas cosas habrá de cumplir si depones tu cólera. Más si el hijo de Atreo y sus dones te son tan odiosos, ten, al menos, piedad de los otros, de los panaqueos,  tan cansados, que te adorarán como a un dios si lo haces  y entre quienes habrás de lograr una gloria infinita.  Ahora tú a Héctor podrías matar, pues llevado de rabia  a ti habrá de acercarse, pues dice que no hay ningún dánao  de los que con las naves vinieron que iguale su audacia.

¿Que se ofrece al hombre en un buen discurso? Soy de la opinión de que no es precisamente un bien material, sino un ideal, un inalcanzable que llega a ser atisbado a lo lejos, que pende en la esperanza y no en el valor material. Si hoy hay revoluciones, con o sin discurso, las hay por las ideas que representan, ya sea paz, libertad, igualdad, etc. Todo lo utópico, lo inalcanzable, es lo que nos mantiene vivos, esto es así porque nada de lo que se puede alcanzar satisface enteramente al espíritu.


*Néstor. Aparece en la Ilíada y en la Odisea y destaca como consejero prudente. Era hijo de Neleo y de Cloris, superviviente de las hijas de Niobe. Néstor vivió mucho porque Apolo quiso compensar en él la muerte que había dado a sus tíos y tías, los hijos de Niobe.

** Piritoo. Héroe tesalio, hijo de Zeus y Día en la Ilíada, pero más frecuentemente hijo de Ixión y Día. Casó con Hipodamia.

***Los héroes del pasado mencionados son lápitas de Tesalia que ayudados por Teseo de Atenas, lucharon contra los Centauros cuando intentaron durante la celebración de las bodas de Piríntoo e Hipodamía raptar a las mujeres.


  • Homero, Ilíada, M.J. Ediciones, traducción de Luis Segalá.
  • Grandes Discursos, Clasicos Jackson volumen XIX.
  • Biblioteca Clasica Gredos, 150, Ilíada, Homero.
  • Clasicos Universales Planeta.

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