El mal de Iorgk

El mal de Iorgk por D. F. Ospina

Una introducción sobre el libro

EL mal de Iorgk es el nombre que se le da a una de las cartas del libro de las almas, encontrado en las montañas de california, en un cofre de metal maltrecho, los exámenes indican que data de antes de la llegada de los españoles a América, lo que ciertamente es imposible, porque la falta de herramientas adecuadas para la escritura no hubiesen permitido nunca la edición de un volumen tan extenso, los hechos que contradicen toda la información descrita en el libro son infinitos por lo que no se ha estudiado seriamente su contenido, la universidad de Miskatonic se ha ofrecido a realizar una investigación formal al respecto el año próximo, pero mientras llega la fecha permanecerá olvidado en el archivo subterráneo de la universidad con los demás libros incomprensibles y poco útiles a la humanidad.

El único referente que cito tal obra aparentemente desconocida hasta ahora, es  Garci Rodríguez de Montalvo, en su obra Las sergas de Esplandián.

Nota bibliográfica

  • Título: desconocido
  • Idioma: desconocido (con algunas notas en un latín muy antiguo)
  • Año: desconocido (La datación por radiocarbono es incongruente, La datación potasio-argón tampoco es congruente)
  • Lugar de descubrimiento: montañas
  • Ubicación en el archivo: Sección 4NO-M4L14, del registro, casilla #24

El mal de Iorgk

Iorgk el medio, hijo de Phaath el soberbio, que a su vez era descendiente de Ramniut el justo, el hombre más apreciado de la primigenia ciudad de Nikaant, era un ser descomunalmente feo, un espectáculo grotesco a la vista, hecho que causo que sin conocer si era humano o no, su familia siempre le mantuviese escondido en el sótano, encerrado entre paredes de roca negra y húmeda, condenado por su evidente falta de estética, era una cosa, sí eso era, una cosa, que demostraba tangiblemente las horrorosas consecuencias que sufren los vástagos humanos por la corrupción del alma de sus progenitores, su claustro pentagonal tenía una superficie arenesca y seca, pero sus constantes desperdicios biológicos convirtieron aquella fosa en un pantano nauseabundo que nadie quería visitar.

El mal de Iorgk

Phaath su padre, le negaba todo tipo de afecto y tampoco consentía que nadie sintiese por él ni un ápice de compasión, odio, odio de un padre a su hijo irreconocible, Phaath se castigaba a diario con una tormentosa pregunta, como diría luego a su mujer en una discusión de media noche, Iork el sobrino de Ramniut, criatura amorfa e indefinida, que broto de tu corpiño, se retuerce entre lo humano y lo bestial, es un producto mismo del pecado, una masa carnosa de perversión mórbida, cuya única finalidad en este mundo era la de liberar a la familia de la maldición que recibió el viejo Ramniut por estafar a la bruja que vive cerca a la desembocadura del rio Nuridpe, tal era el miedo del viejo Phaath a que secreto familiar fuese difundido, que vendió su antigua mansión en Nikaant, para mudarse a una modesta casa ruinosa y gris a las orillas del camino que serpentea hacia la que eones después sería la ciudad de Nueva York.

Una noche como la de hoy, cuando la aurora se sumerge en el cielo estrellado del norte y muestra su lado oscuro, una noche como la de hoy, Iorgk logró escapar, forzando con sus cadenas amarillentas los barrotes, la fuerza descomunal siempre aguardo en el fondo de tan irregular musculatura y esta noche logro salir, lo sé por qué lo vi, retorcerse incansablemente hasta llegar a las escaleras jadeante, pensé que no podría subir aquella estructura tan empinada y por ello no avise a Phaath, temí luego, mi carácter trémulo me traiciono, me pregunto ahora quien es el asesino el o yo?, debí avisar a tiempo, luego que Iorgk subió las escaleras, estrangulo al viejo y a su mujer fríamente, siempre me pregunte cual pudiese ser la razón por la que Phaath no sacaba nunca a Iorgk, después de todo nunca se le conoció enfermedad diferente de su malsana apariencia, solo fue luego de muchos años preguntando he insistiéndole cuando le veía caminar cerca a mi casa, que era adyacente a la de el, que me revelo su oscuro secreto familiar, supongo que me lo dijo por que sabia que si yo lo contava nadie me creeria, el viejo Phaath me dijo que la bruja condeno a la descendencia de Iorgk a ser un medio, pensé que se trataba de tener todo a la mitad, pero no era así. El nunca sintió nada diferente en su persona, pero al nacer Iorgk, la impresión era inequívoca, cuando vio a aquel producto de su ser convertido en la abominación mas detestable, un aire frió recorrió su cuerpo hasta terminar en sus hombros y sintió como si tuviera las garras mismas del demonio encima, cuando vi a Phaath morir a manos del hijo que siempre torturo, reconocí en su rostro una mueca de alivio, como si hubiera esperado desde siempre el momento aquel, como si el horror no fuera hacia la muerte misma, sino a la espera de ella, la vieja también murió en el arrebato de su descomunal prole.

Luego de asesinar a sus ascendientes próximos, Iorgk se quedó sentado en el suelo de la habitación, petrificado como si fuese un estatua de metal, no pude ver que hacía porque estaba de espaldas y desde mi ventana no lograba ver más, así pasaron 5 días hasta que no pude soportar mas y me decidí ha decirle a mi mujer, pero Domminica no creyó una palabra por supuesto y me tomo por loco, decidido a no quedar en ridículo y a resolver este misterio, llame a la guardia del pueblo, alegando que había escuchado unos gritos espantosos y agudos desde la casa de Phaath, lo recuerdo todo bien, ese día entraron 11 hombres fornidos de la guardia norte de la primigenia Nikaant, con sus lanzas doradas y su escudo adornado por los leones de krimmpsox, hicieron la característica señal de protección a los dioses antiguos y entraron como una estampida de toros furiosos, revisaron la planta baja de la casa, yo sabía que solo era cuestión de tiempo antes de que alguno de ellos subiera, así que espere en una eternidad corta, porque antes de que cualquiera de ellos se percatara de mi estupidez subí solo las escaleras, viéndome rodeado por un vapor purpureo que emanaba de la habitación del difunto Phaath, me apresure a la puerta y forcé su madera con lo que aún me quedaba de fuerza, hay estaba Iorgk el medio de espaldas, sentado con las manos sobre sus rodillas, quieto como un roble seco y profiriendo murmullos extraños, no hice ruido y di un par de pasos  mas hacia el, de repente su espalda se abrió al medio, y surgió entonces de su materia ya lejana a toda humanidad, un ojo marrón centelleante, que miraba como interrogando todo a su alrededor, como si todo fuera nuevo para el, Iorgk se levantó aun de espaldas a mí y dijo con voz gutural, -Te veo-, yo continúe callado no tenía energía para articular palabra alguna y hasta los gritos me fueron arrebatados, pues mi aliento me había abandonado ya desde hacia un rato, -siempre me has visto- dijo nuevamente y tras de mi entraron los guardias, habían subido presurosamente al notar mi ausencia pensé, pero yo estaba muerto ya para ellos y no vieron mi cuerpo, ni el de Iorgk, ni los cadáveres , ahora sus uniformes eran rojos y tenían cascos, no cargaban escudos ni lanzas, solo una extensión flexible de algún tentáculo desconocido y siniestro, luego Iorgk hecho una especie de raíces en el suelo y dijo por ultima vez una palabra, algo sin sentido, creo que dijo “ahora yo te veré por siempre”, pero no estoy seguro porque estaba horrorizado por la escena, ¿nadie me salvaría?, ¿que nadie me vería?, ¿quién me despertaría de este sueño que tengo?, de aquel ojo de oxidado iris, que brilla como una llama infernal que consume almas, que me mira fijamente como vigilando cualquier movimiento, pero sabiendo que jamás me iré, nunca he parpadeado desde la ultima vez que el hablo, desde hace un tiempo no siento mi respiración, los guerreros de ahora son rojos, como el fuego, no tienen armaduras ni escudo, y corren como apagando un incendio, no tienen lanzas pero uno de ellos me a atravesado por completo con su tentáculo de desconocido material, que clase de sueño es este, me he dormido?, ¿porque los leones de krimmpsox no están en sus uniformes?, ¿que es Nueva York?, que significa 1938?, ¿cuanto tiempo he dormido? seguramente me he dormido en alguna fantasía horrorosa, espero pronto venga la guardia de Nikaant a salvarme, este ojo nunca parpadea y me mira, siento que han pasado eones pero es imposible porque yo llegue hace media hora ¿cierto?, aun veo a Iorgk sentado frente a mí de espalda, sera posible que que él ya no está aquí, ¿soy yo quien está dentro de él?, ¿por los dioses donde están los guerreros de Nikaant?,  ¿dónde está Iorgk?, estare soñando con algún demonio?, que alguien me despierte por favor se lo imploro, si puede leer esto solo quiero que mire hacia atras, pues yo llevo mucho tiempo mirando su espalda.

Este es mi primer intento lovecraftiano, espero mejorar mas :D, y recuerda siempre no mires atras.

5 comments on “El mal de Iorgk por D. F. Ospina

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